IDA VITALE GANA EL PREMIO CERVANTES 2018

IDA VITALE nació en Montevideo en 1923. Estudió Humanidades y tuvo como profesor a José Bergamín. Hasta 1973 fue profesora de Literatura, pero el golpe militar la llevó al exilio, como a tantos otros ilustres representantes de Se trasladó a México y allí vivió hasta 1984, año en el que volvió a Uruguay al caer la dictadura.
En México desarrolló una fructífera trayectoria: fue profesora en El Colegio de Méjico, de insigne reconocimiento, dirigió y coordinó publicaciones literarias y fue jurado en varios concursos de literatura en distintos países.
En el año 1989 se trasladó a Austin (Texas), donde se desempeñó como profesora y traductora hasta hace poco más de un año, en que regresó y se radicó en Uruguay nuevamente. Poeta, ensayista, crítica literaria y traductora, es destacada representante y la última sobreviviente de la llamada “generación del 45” y ha recibido importantes reconocimientos, como el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo (compartido con Ramón Xirau) en 2009; en 2014 el Premio al Mérito Cultural de la Ciudad de México Carlos Monsivais y el Premio Internacional Alfonso Reyes; en 2015 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana; en 2016 el Premio Federico García Lorca; en 2017 en París el Premio Max Jacobs y este año, el Premio de la Feria del Libro de Guadalajara. Como colofón y digno reconocimiento, le ha sido otorgado en estos días el Premio Cervantes 2018, máximo galardón de prestigio equivalente al Nobel, de la literatura en nuestra lengua. Autora de poemarios tan simbólicos como La luz de esta memoria (1949), Palabra dada (1953), Cada uno en su noche (1960), Jardín de sílice (1980), Un invierno equivocado (1999) o Reducción del infinito (2002), entre muchos, su obra profesa un lenguaje inteligente y sutil, siendo referencia obligada para los poetas contemporáneos. Este año, en Casa del Uruguay en Barcelona, hemos tenido el inmenso honor de que haya aceptado integrar la lista de escritores uruguayos que han hecho posible nuestro libro El faro de arena. De la selección de poemas que eligió para esta publicación, elegimos Exilios:

Están aquí y allá: de paso,

en ningún lado.

Cada horizonte: donde un ascua atrae.

Podrían ir hacia cualquier fisura.

No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol

o que la helada queman

y campos infinitos sin el límite

que los vuelve reales,

que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,

sin siquiera el recurso de mover una cola.

La mirada se acuesta o retrocede,

se pulveriza por el aire

si nadie la devuelve.

No regresa a la sangre ni alcanza

a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.